viernes, 1 de febrero de 2013

Tropicalisimo

El ventilador retro zumbando, mi pijama blanco, la ducha que acaba de refrescarme, salsa sonando de fondo, jueves feriado... Es increíble el poder de la música, lo digo siempre. Esta música me remonta a muchos años atrás, vacaciones en Punta Cana, imagino que se bailaría más merengue, pero en fin, la salsa tiene ese ritmo tropical, y el efecto en mi casa es de vacaciones... Es sabido que la música se relaciona con las personas, la salsa viene de países de gente alegre, con ese don de apegarse a lo simple, a lo que la vida por naturaleza les brinda. Alguien me dijo que la salsa era su cable a tierra, linda manera de conectarse, quizá en mi caso sería una forma de escape, de desconectarme del país que vivimos. Está claro que dependiendo de con quienes nos juntamos, el pueblo se siente de una manera u otra. Yo no quiero ser arrastrada por el que se queja constantemente, con el que pelea, con el pueblo problemático. Quiero conectarme con el que día a día lucha con su realidad pero mientras tanto vive, disfruta, ríe, se deja llevar por el simple hecho de vivir cada instante, como si fuese el último. Siempre digo que me desespera vivir la rutina sin poder quebrarla, me asusta solo vivir el "deber" y no lo que me gusta o da placer. Es esencial para mi buscar a diario un momento de "salsa", de carcajadas, de nada, de todo. Vivo, soy feliz por ello y admiro a quien VIVE a pesar de todo.