jueves, 21 de febrero de 2013

Miedos

Durante todo mi embarazo, viviendo en el poblado de Guaiu, Bahía, Brasil, escuché todo tipo de relatos terriiiiibles de mujeres acerca del embarazo. Qué iba a sufrir, que dolía, que era terrible, etc., etc., etc. ... Algunas personas me preguntaban si no tenía miedo, sino tenía miedo de estar sola con mi ex, en ese pueblo lejos de todo. Mi forma de pensar durante todo ese período fue, no pienso en ese momento de dolor, hoy me estoy sintiendo bien, radiante, con fuerzas... Vivo, disfruto... Llegado el momento de parir, ya será muy tarde para el miedo, para preocuparme... Llegado el momento no me quedará otra que pasarlo... Llegado el momento pasaré lo que tenga que pasar. Y así creo que es la vida, siempre va a haber sufrimiento, pero depende de la manera de como lo llevamos, de como lo vivimos, está la opción del miedo apoderarse de nosotros y hacer que todo sea terrible, o, la opción de hacerle frente y apoderarnos nosotros de él. A diario tengo preocupaciones, trato de no lamentarme tanto e intento buscar soluciones. Mi mayor miedo fue cuando estuve con pánico. Mi mayor miedo era que ese miedo me tenía casi en sus manos. Pero así y todo, como dije antes, había dos opciones, dejarme hundir o, hacerle frente cueste lo que cueste. Admiro a la gente que va haciendo frente a esos miedos, admiro y agradezco a todas esas personas que me han servido de ejemplo y lo siguen haciendo. Mi única meta en la vida, es el simple arte de vivir, de VIVIR. Y ningún miedo, ninguna persona, ninguna situación va a impedir que yo lleve a cabo mi vida. Es un ejercicio diario, solo por hoy. Solo por hoy al despertarme, trataré de buscar un instante de felicidad, solo por hoy trataré de dormir rescatando el mejor momento del día. Como dice mi hijo F a diario, hoy fue el mejor día de mi vida! Niño sabio, de esta manera sé que siempre encontrará esos instantes. VIVA LA PEPA!

viernes, 1 de febrero de 2013

Tropicalisimo

El ventilador retro zumbando, mi pijama blanco, la ducha que acaba de refrescarme, salsa sonando de fondo, jueves feriado... Es increíble el poder de la música, lo digo siempre. Esta música me remonta a muchos años atrás, vacaciones en Punta Cana, imagino que se bailaría más merengue, pero en fin, la salsa tiene ese ritmo tropical, y el efecto en mi casa es de vacaciones... Es sabido que la música se relaciona con las personas, la salsa viene de países de gente alegre, con ese don de apegarse a lo simple, a lo que la vida por naturaleza les brinda. Alguien me dijo que la salsa era su cable a tierra, linda manera de conectarse, quizá en mi caso sería una forma de escape, de desconectarme del país que vivimos. Está claro que dependiendo de con quienes nos juntamos, el pueblo se siente de una manera u otra. Yo no quiero ser arrastrada por el que se queja constantemente, con el que pelea, con el pueblo problemático. Quiero conectarme con el que día a día lucha con su realidad pero mientras tanto vive, disfruta, ríe, se deja llevar por el simple hecho de vivir cada instante, como si fuese el último. Siempre digo que me desespera vivir la rutina sin poder quebrarla, me asusta solo vivir el "deber" y no lo que me gusta o da placer. Es esencial para mi buscar a diario un momento de "salsa", de carcajadas, de nada, de todo. Vivo, soy feliz por ello y admiro a quien VIVE a pesar de todo.