domingo, 16 de septiembre de 2012

Rompiendo el Círculo

Necesitaba salir del círculo, ese del cual es difícil salirse, que es el de la rutina, el de sentirse arrastrado, por las obligaciones y responsabilidades, siempre hacia la misma dirección, sin preguntarse hacia donde vamos o a dónde queremos llegar. Me desespero cuando percibo que estoy ahí dentro dando vueltas y vueltas... El pánico se asoma y es un terrible control mental el que debo hacer para encontrar la salida, que siempre, gracias a Dios la encuentro.
Anoche F se fue con sus abuelos, no sabía si se quedaría a dormir o no. Por lo pronto yo quede en casa, en frente de la pantalla, no sabía que hacer pero sí sabía lo que NO quería, quedarme una noche más a solas. Tenía esa inmensa y fuerte necesidad de hacer algo diferente. Venía de un período de estar bastante en casa y sin salir a ningún lado, cosa que me juega totalmente en contra para mis restos de ataque de pánico, ya que sin darme cuenta voy encerrándome cada vez más, y a la primer salida luego, los nervios me atacan con todo. En fin, chateando con mi amiga P me pregunta que hago, le comento que F se había ido pero que no sabía si volvería o no. ¿Porqué no te venís y comemos algo? Después vemos que surge. Y así fue, vino y terminamos dando vueltas por la ciudad porteña haciendo una especie de tour improvisado y alocado a dos colombianas divinas y a un ya conocido colombiano. Como todo lo improvisado, fue muy divertido, con P una nunca puede pasarla mal, su personalidad divertida y espontánea hace que cualquier desconocido sienta que la conoce de toda la vida. Tuvimos dos destinos fallidos, Palermo terminó siendo solo una ruta solidaria favorable para los trapitos que se llevaban unos pesos por cuidar el auto por 5 minutos (ambos nos prometieron que lo cuidarían hasta las 6 am, pero a los 10 minutos de volver al auto, ninguno de los dos estaban je je) Terminamos escapando hacia el norte, y terminamos en el U, aquel bar que nunca programamos ir sino que siempre terminamos llegando ja ja ja . Final, hablamos, bailamos mucho, nos divertimos. Yo me acosté con una sensación de haber roto el circulo, lo cual para mi es una batalla ganada. ¡¡¡QUE VIVA LA PEPA!!!