viernes, 4 de mayo de 2012

Obelisco Multicolor

Cuando eramos chicos, mis padres solían llevarnos en auto a pasear por el centro. Siempre vivimos en Zona Norte, con lo cual, ir al centro era un paseo que sobretodo por la noche, a mi me encantaba. Creo que las distancias, siendo chicos, son "mayores" de lo que en realidad son, para mi era un viaje a la gran ciudad. Hoy, detesto ir al centro y creo que en los últimos tres años, que son los que llevo de mi vuelta de Brasil, he ido unas diez veces, y no se si estoy exagerando un poco. Lo que siempre me gustó y hoy es lo único que me atrapa, es la noche; los carteles, las luces... Parece un escenario totalmente diferente al agobiante día porteño.
Cada vez que pasabamos por la Avenida 9 de Julio, mi Papá decía: ¡Chicos, ese es el obelisco! Y nosotros respondíamos: ¡Uh! ¡Qué bueno! A mi me encantaba, me fascinaban los colores, el movimiento y cómo brillaba... (¿?)
Una noche bajamos del auto, no recuerdo hacia donde ibamos, pero pasamos caminando por al lado. Mis Padres una vez más, ahora bien desde cerca, nos mostraron esa "cosa" que decía ser llamada: Obelisco. 
¿Cómo puede ser que toooodas las otras veces que pasábamos por ahí y mis padres nos lo señalaban, yo no me daba cuenta y menos que menos ellos, que todos miraban para un lado y yo, para el otro? Je Je ¿Se quedaron pensando en el obelisco colorido y brillante?
¡Dios mio! ¡Qué desilusión! Les estoy hablando de aaaaaños convencida de que el obelisco, era algo que NO era... Nosé si hace falta aclarar que siempre fui muy pero muy colgada e ingenua. La cuestión es que calculo que alrededor de mis 18 años, perdón, de mis 7 Je Je, estaba convencidísima que dicho monumento era un gigante cartel de publicidad, con todas lentejuelas de colores y brillantes... Sí, ya se... Algunos dirán que ... Lo que quieran,  pero nadie me quita lo bailado, porque lo que más me gustaba y me encantaba mirar desde el auto era ESE obelisco, el mio, el que brillaba e irradiaba alegría.
En fin, en el momento que mis padres nos frenaron en aquel lugar, con el gigante a nuestros pies, yo pregunté: ¿"ESTO" es? Recuerdo como si fuese ayer mi gran desilusión y la cara de asombro y divertida de mi Papá, preguntándose qué cuernos, su hija soñadora por naturaleza, había estado observando durante todos esos años, con lo cual preguntó: ¿Pero qué pensaste que era?.. ¡Eso!, señale yo. Cuando vieron el cartel de publicidad todos estallaron en una carcajada ( y unas cuantas "gastadas" por parte de mis hermanos durante los siguientes 28 años) Hoy, imagino culminando ese momento con  Papá preguntándome: ¿Sabés en que ciudad vivís gorda? A lo que yo le hubiese respondido: Perdón, ¿Acaso no acabamos de llegar a Nueva York?
Que sean felices y coman perdices, yo, seguiré soñando alto, pero claro está, que no tan alto como el obelisco... Je Je Je