martes, 1 de mayo de 2012

Vivir...


"El optimista tiene un proyecto, el pesimista, una excusa"
Lo más simple para mi, es quejarse. Yo me quejo, todos nos quejamos. Tengo mis momentos en los cuales digo, que macana, porqué las cosas tuvieron que terminar de esta manera, porque no como yo las soñé o proyecté. Pero suceden cosas  que a veces no dependen solo de uno, nada depende solo de uno, ni en la pareja, ni el trabajo, ni en la amistad, ni en la paternidad, en nada. Entonces es por eso, a mi entender y según mi experiencia, que a pesar de estar si Dios quiere transitando solo la mitad de años de lo que probablemente viva, que hay ciertos momentos en la vida en los cuales hay que aceptar la realidad. Dicen que el optimista, y yo soy uno de ellos, vive en sueños y no vive la realidad. No estoy de acuerdo con eso, seguramente seamos más soñadores, pero eso no nos hace indiferentes a lo que nos toca vivir. De chica, por "x" situaciones de la vida, familiares o de pareja, he sufrido perdidas, he sufrido decepciones y en muchos momentos se me ha hecho difícil encarar esa realidad. Pero viviéndolos, siempre llegué al punto de preguntarme: quiero continuar así el resto de mi vida o seguiré viviendo con miedo o les hago frente. La forma más cómoda y más debil o cobarde para algunos, es seguir con miedo y quejandose. Yo, sin dudas les hago frente. ¿Cómo? No lo se, dudo que haya alguna fórmula exacta o un libro de instrucciones, pero creo que el punto es en cómo encaramos esa realidad, aceptarla y luchar desde los más simple y cotidiano para salir de ella, para modificarla.  Lo primero, y me llevo muchos años y me llevará otros tantos, es conocernos a nosotros mismos, desde lo más pequeño... Pasé tantos años escuchando amigos o gente que me quiere decir: tenés que valorarte más, tenés que llevar a cabo esto... Yo los entendía, pero no lograba llevarlo a cabo. Hasta que la realidad, en mi caso mi separación hizo que me encuentre entre la espada y la pared. Viviría con miedo o saldría adelante. Y con mucho miedo de a poco, porque es un cambio interno que lleva su tiempo, lo logré. Claro que siempre continuamos teniendo otros miedos e inseguridades, pero llegué a un equilibrio dentro mío. Logré disfrutarme, logré confiar en mi misma, logré dejar de atarme al pasado, a lo que pudo o no haber sido, a mirar el hoy, el presente, el instante, para poder enfocar más hacia mi futuro. El hecho de ser madre también me ayudó, si yo, que soy el techo de mi hijo, tambaleo, su vida, su ser, tambaleará aún más. No puedo hacer eso, sería el acto más egoísta que pudiese hacer. Tengo el deber y el deseo de que ese techo para mi hijo se mantenga siempre en alto y firme. Y sí, ya se que no es fácil, pero tenemos el poder de elegir que es lo que queremos, nosotros somos en parte consecuencia de eso que no pudo ser. Podemos estar una vida entera buscando razones y motivos de nuestros fracasos y morir en el intento, pero yo, no veo nada en mi vida como fracaso, lo vi en algun momento, pero hoy veo que todas esas situaciones me fortalecieron, hoy gracias a todo eso que viví puedo encarar mis futuras experiencias con mucha más madurez y precaución. Hoy estoy bien, por dentro estoy radiante y dudo que haya algo mejor para brindar a mi hijo, ver una mamá feliz, ver una mamá que puede luchar contra todo, una mamá que se equivoca pero que no se deja hundir sino que sale a flote para volver a renacer, así como lo fue mi padre y es mi madre... No hay nada más triste que ver a los padres sufrir, así y todo siendo chicos para comprender que es lo que están transitando, porque no tenemos las armas ni la madurez para poder ayudarlos. Por eso depende de nosotros. No he vivido nada más placentero, más poderoso, más gratificante que vencer alguna de mis batallas, llegar al momento "x" y decir, uh, si miro al pasado es tan solo para poder evaluar todo lo que he conseguido hasta el momento, que no es poco.  Que feliz me siento hoy, toda batalla valió la pena. Hoy puedo gritar a más no poder: VIVA LA PEPA !!!